Si la plaza Nueva nació a partir del derribo de un convento, el de San Francisco, la PLAZA DEL MUSEO nació a partir del derribo de parte del de la Merced. El noviciado de dicho convento, era como una construcción aparte y contaba con claustros, dormitorios, aulas y servicios. Su superficie equivalía a la que ahora ocupa la plaza. El convento, propiamente dicho, ocupaba la superficie que ahora ocupa el Museo, aunque de él pocos espacios nos han llegado tal cual eran. Ni tan siquiera la iglesia.
La organización del CONVENTO gira en torno a patios porticados que constituyen los diferentes ámbitos del edificio, convergiendo todos ellos en la ESCALERA principal, que enlaza a distintos niveles, los tres patios del edificio. Esta es una soberbia arquitectura que, superando el antiguo concepto de escalera perimetral, se constituye en punto de arranque de una nueva tipología que alcanzará su punto culminante en el Barroco.
De los PATIOS, cabe destacar el de los Bojes, modelo de elegancia manierista. El claustro principal es más tardío. El cuerpo inferior presenta arcos de medio punto sobre columnas pareadas y el superior, balcones. Es el más próximo a la entrada y su planta es irregular. A uno de los lados del claustro, queda el acceso a la iglesia.
La creación del MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA y su ubicación en este edificio, se debe a la desamortización de Mendizábal en 1835 que, por un lado, dejaron expedito el inmueble y, por otro, permitieron concentrar en él obras de arte procedentes de otros lugares. A partir de entonces, comienza su reestructuración para convertirlo en museo…
Estoy cansado de leer. Ya es de noche. Mañana seguiré ordenando el material. Me tumbo en la cama un tanto cansado y recuerdo:
Yo me he dedicado a fabricar cosas para que las vean los demás y me he quedado, para toda la vida, merodeando en torno al Convento de la Merced. De ahí no me he ido nunca. Las raíces y los comienzos tiran mucho… Y voy a publicar este librillo para dedicárselo a la que fue mi compañera del trabajo de campo que llevé a cabo durante mi época de estudiante.
No he vuelto a saber más de ella. No pudimos ver juntos los paisajes de Murano, Burano y Torcello. Ni pasear nuestro amor en una góndola… Nuestro amor… ¿Qué amor?
Qué lástima no poder decir aquello de: Siempre nos quedará Venecia…



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